De acuerdo con analistas de gestión del riesgo, cerca de un tercio de los edificios en Colombia no tiene ningún refuerzo sismorresistente o fue levantado sin respetar la normativa vigente, y aproximadamente el 45% de las viviendas del país se construyeron antes de que existiera el código actual. Detrás de estas cifras hay una realidad concreta: la construcción informal sigue siendo uno de los factores que más agrava el riesgo sísmico en el país, y entender por qué es el primer paso para saber cómo empezar a corregirlo.
Qué hace que una construcción sea «informal»
Una construcción informal es aquella levantada sin licencia de construcción, sin diseño estructural de un ingeniero, o sin supervisión técnica durante el proceso constructivo. Esto no significa necesariamente que sea una vivienda precaria: muchas construcciones informales en Colombia son sólidas en apariencia, con varios pisos y acabados de buena calidad, pero carecen del respaldo técnico que garantiza que su estructura fue calculada correctamente para resistir un sismo, precisamente el tipo de garantía que solo se obtiene con diseño estructural profesional.
Por qué la informalidad agrava específicamente el riesgo sísmico
- Ausencia de cálculo estructural: sin diseño de ingeniería, la cantidad y disposición del acero de refuerzo suele quedar a criterio del maestro de obra, sin verificación técnica.
- Ampliaciones no planificadas: pisos adicionales construidos años después de la estructura original, sin verificar si la cimentación y columnas existentes pueden soportar ese peso adicional.
- Materiales sin control de calidad: uso de concreto o acero sin certificación, mezclado o dosificado sin especificaciones técnicas precisas.
- Ausencia de estudio de suelos: cimentaciones diseñadas por intuición en lugar de basadas en la capacidad portante real del terreno.
Regularizar no siempre significa demoler y empezar de nuevo
Regularizar una construcción informal sigue el mismo proceso de tres pasos que cualquier evaluación de vulnerabilidad sísmica: reconocimiento de la estructura existente, estudio de vulnerabilidad, y diseño de reforzamiento si se detectan deficiencias. En muchos casos, la estructura original tiene una capacidad razonable que solo necesita refuerzos puntuales —encamisado de columnas críticas, adición de muros de corte, mejora de conexiones— en lugar de una demolición completa, lo que reduce significativamente el costo frente a la percepción inicial de que «regularizar» implica empezar de cero.
El trámite legal, más allá de lo estructural
Además de la evaluación técnica, regularizar una construcción informal implica un proceso legal ante la curaduría urbana o la autoridad municipal competente, que puede incluir licencia de construcción en modalidad de reconocimiento, actualización catastral y, en algunos casos, ajustes para cumplir con normas urbanísticas de uso del suelo. Este proceso legal corre en paralelo al técnico y conviene iniciarlo pronto, porque algunos programas de subsidio de mejoramiento de vivienda exigen que la propiedad esté al día en su situación legal antes de poder acceder a la ayuda estatal.
El costo de no actuar es mayor que el de regularizar
Postergar la regularización no elimina el riesgo, solo lo mantiene invisible hasta que un evento como el terremoto de agosto lo hace evidente de la peor manera posible. El costo de un estudio de vulnerabilidad y, si es necesario, un reforzamiento puntual, es considerablemente menor que el costo humano y económico de una construcción que colapsa o queda inhabitable tras un sismo, un cálculo que debería pesar más que la comodidad de posponer una decisión incómoda.
La ampliación no planificada, el caso más frecuente en zonas urbanas
Uno de los patrones más comunes de informalidad no es la construcción original, sino las ampliaciones posteriores: familias que, con el paso de los años y el crecimiento del hogar, añaden un segundo o tercer piso sobre una estructura diseñada originalmente para uno solo, sin verificar si la cimentación y las columnas existentes soportan ese peso adicional. Este tipo de ampliación informal es particularmente riesgosa porque modifica el comportamiento estructural completo del edificio de formas que no siempre son evidentes a simple vista, y es, según reportes de campo tras el sismo reciente, uno de los patrones de falla que más se repitió en las zonas afectadas.
Cómo empezar el proceso si no sabes por dónde comenzar
El primer paso realista no es contratar de inmediato un reforzamiento completo, sino agendar una visita de reconocimiento con un ingeniero civil o estructural, que en la mayoría de los casos puede dar una primera impresión del riesgo relativo de la construcción con una visita relativamente breve. Esa primera visita, mucho más accesible que un estudio completo, ayuda a decidir con información real si vale la pena avanzar al estudio de vulnerabilidad formal, evitando la parálisis que genera pensar que regularizar implica necesariamente un proceso largo y costoso desde el primer paso.
Cómo lo trabajamos en O-ARQ
Acompañamos a propietarios de construcciones informales en el proceso completo de regularización, desde el reconocimiento técnico de la estructura hasta el diseño arquitectónico del reforzamiento necesario y la gestión del trámite legal correspondiente ante la autoridad municipal.
Si tu vivienda fue construida sin licencia ni supervisión profesional, contáctanos y te orientamos sobre cómo empezar a regularizarla.